Si alguna vez me ven en un restaurante probablemente seré la mujer sentada sola en la mesa de la esquina. Leyendo un libro, quizás. Si no, absorta en mis pensamientos u observando a los comensales a mi alrededor.
Cuando llego a un
restaurante a comer y me ven entrar sola
la pregunta usual es “¿Ya la esperan?” No, la verdad es que me gusta comer sola.
Tiene un atractivo especial el poder tomar un descanso del trabajo, de la
conversación, de la tecnología y de la interacción social. Tomar un descanso
para poder relajarte y ordenar tus
pensamientos. Dependiendo del día puede
ser la única oportunidad que tenga para visitar al libro que de otra manera
seguiría abandonado, esperando, paciente, que lo retome. O el único momento de silencio en una ajetreada
mañana.
Cuando éramos niños nos
enseñaron que lo deseable era tener muchos amigos y jugar con ellos durante el
recreo. Era feo cuando te mandaban a
hacer parejas en clase y te quedabas solo.
Si escogías estar solo, seguro era que te sentías
mal o te pasaba algo. Parecía que estar sólo siempre era la última opción.
Y es que a veces pareciera
que el mundo está hecho para dos. O eso nos han querido hacer pensar. Entradas al
cine dos por uno, helados dos por uno, segundo plato principal a mitad de
precio, segunda copa de vino gratis. Bueno, la segunda copa de vino nunca ha
sido un problema, la verdad. Pero ¿y qué hay de las cosas que se disfrutan
en la soledad? Ir al cine y no negociar qué película vas a ver, o no tener que compartir las palomitas. La lectura. La música.
Cantar a voz en cuello en la ducha. Un baño caliente. Un baño caliente con música
a todo volumen mientras cantas a voz en cuello.
No me malinterpreten, tengo
muchos amigos y me encanta compartir con
ellos. Me gusta mucho el tiempo en pareja. No soy antisocial. Pero creo
firmemente que hay una magia muy hermosa
que sólo se encuentra en el tiempo que pasas a solas. Los pensamientos que tienes en tu intimidad,
pueden resultar de lo más interesantes. Si los contemplas y analizas, quien
sabe, quizás puedas aprender algo nuevo sobre ti mismo. Conocer tus miedos y tus pasiones, lo que te
gusta de ti y lo que quisieras cambiar.
A veces, solo es necesario
recargar energía en la soledad para poder mantenerte cuerdo y lidiar con toda
la sobrecarga de información a la que estamos expuestos todos los días. Claro, si pueden disfrutar su propia
compañía.

Felicidades, me gusta el blog. Ojalá vengan muchas más entradas :)
ResponderEliminarGracias Juan Pablo. Un honor que me lea y espero lo disfrute. :)
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