domingo, 10 de julio de 2016

Consejos de un Gato para tu Vida

Los gatos son excelentes consejeros. Son maestros Zen que cohabitan con nosotros despidiendo sabiduría si los sabes observar. Aceptémolo, nadie te puede dar mejores consejos de cómo disfrutar la vida en plenitud mejor que un gato.

Primero, come bien y duerme mucho. No comas cualquier cosa, se exigente con lo que comas. La comida debe ser fresca, de buena calidad, ni muy fría, ni muy caliente. No comas lo mismo todo el tiempo, debes introducir nuevas comidas a tu dieta regularmente. Invade el plato que han dejado por descuido en la mesa, de ser necesario. Una palomilla que quedó a tu alcance no estaría mal, tienen mucha proteína. La vida es demasiado corta para comer lo mismo todo el tiempo.

Duerme. Nada malo le ha pasado a nadie por dormir. El descanso es vital para mantener tus sentidos agudizados y para que tu mente funcione al cien por ciento. Evita que te arruges prematuramente y mejora tu humor. Los humanos necesitan de seis a ocho horas de sueño al día, los gatos pueden dormir el doble. Quizás sea esa la razón por la que nunca he visto a un gato arrugado. (Excepto esos gatos sin pelos que parecen ratas. Un gato que parece rata: un oxímoron.)   

Ejercítate. Corre de un lado a otro sin razón aparente hasta que te canses. Luego tírate el el piso y descansa. Escalar quema muchas calorías. Comprueba tus límites escalando hasta el punto más alto a tu alcance aunque después no sepas bien cómo bajarte. Improvisa un salto para bajar, no necesariamente debes caer de pie,  nadie es perfecto y se te perdona porque eres humano.

Déjate consentir. Una caricia detrás de la oreja o en el mentón. Un masaje en la espalda o que te rasquen la panza una o dos veces, pero nunca  más de tres o tienes derecho a defenderte. La compañía tranquila de quien te quiere siempre cae bien y te hará sentir feliz. Sé selectivo; escoge estas personas cuidadosamente y no demuestres tu afecto a cualquiera. Una vez seleccionados, puedes ser muy cariñoso y hasta masajearlos de vuelta.

Juega. Cualquier oportunidad es buena. Hasta las cosas mas pequeñas se pueden volver un juguete entretenido. Una piedra, un palillo de dientes, una bolsa plástica. Solo debes ser creativo en su uso y no tomarte demasiado en serio.  ¿Encontraste un pelota? Persíguela por toda la casa tratando de evitar que se vaya debajo de algún mueble que no te permita alcanzarla luego. ¿Hay una palomilla que entró a tu casa atraída por la luz y está a tu alcance? No te rindas hasta atraparla. (Véase consejo uno).  
Relájate. Los gatos son maestros de disfrutar los pequeños placeres de la vida. Toma una buena siesta bajo el sol de la tarde y al despertar, desperézate largamente antes de hacer cualquier otra cosa. Aprecia la quietud del atardecer desde tu lugar favorito al menos una o dos veces por semana o sal en la noche fresca a contemplar la luna.  Maullar es opcional.

Y por último, manda a todos al carajo. Si algo te molesta, vete. Si alguien te cae mal, aléjate. Si necesitas tiempo solo, tómate el que necesites. Si no quieres hacer algo, no lo hagas. Si alguien te ofende, aráñalo o tírale una bola de pelos. Que no te importen demasiado los problemas que no está a tu alcance resolver y sobre todo que no te roben tu paz y tu felicidad.








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